En Colombia, aunque el arrendamiento de inmuebles es una práctica común, existen riesgos importantes que los propietarios deben conocer para proteger sus derechos. Uno de los más serios —aunque poco frecuente— es que el arrendatario intente apropiarse del inmueble a través de acciones ilegítimas o maniobras jurídicas, como la figura de la posesión para buscar una futura prescripción adquisitiva de dominio.
Riesgos más relevantes al arrendar en Colombia:
🛑 1. Riesgo de prescripción adquisitiva de dominio (usucapión)
- Un inquilino que permanezca muchos años en el inmueble sin que haya un contrato formal, sin pagos demostrables o con un propietario ausente, podría intentar iniciar un proceso legal alegando que ha ejercido la posesión continua, pública y pacífica como dueño, con el fin de volverse propietario legítimo.
- Este proceso, aunque complejo, puede prosperar si el propietario no tiene cómo probar que se trataba de un arrendamiento y no de una posesión con ánimo de dueño.
⚠️ 2. Falta de contrato escrito o pruebas de arrendamiento
- No tener un contrato firmado o registros de pago debidamente documentados puede dificultar cualquier defensa legal. En ausencia de prueba escrita, se debilita la posición del propietario ante posibles disputas.
🚨 3. Arrendatarios que dejan de pagar y se niegan a desocupar
- En Colombia, los procesos de restitución de inmueble arrendado pueden tardar meses o incluso años si no hay un buen contrato y una gestión legal eficaz.
- Algunos inquilinos se aprovechan del sistema judicial lento y de protecciones legales para quedarse sin pagar.
⚖️ 4. Ocupación ilegal prolongada (invasiones disfrazadas de arriendo)
- Si el arrendatario permite que otros ocupen el inmueble sin autorización del propietario, puede derivar en situaciones de invasión o subarriendo ilegal, complicando la recuperación del bien.
🛡️ ¿Cómo prevenir estos riesgos?
En el mundo de los bienes raíces, contar con respaldo legal evita que inquilinos se apropien del inmueble mediante acciones ilícitas. Proteja su patrimonio.
- Siempre firmar un contrato de arrendamiento por escrito con cláusulas claras.
- Realizar estudios previos de los arrendatarios y exigir codeudores o garantías.
- Documentar todos los pagos mediante recibos, consignaciones o transferencias.
- Actualizar periódicamente el contrato y no dejarlo en abandono por años.
- No permitir ocupaciones sin contrato ni control.
- Hacer visitas periódicas al inmueble para verificar el uso y el estado.
- Registrar contratos o iniciar procesos de restitución en caso de incumplimiento.
Evitar este riesgo, la mayor recomendación que hacemos en nuestra empresa es requerir solicitud de arrendamiento y contrato autenticados en notaria con reconocimiento biométrico.
IH Administraciones y Seguros

